Popen y Nacho son dos hermanos que proponen una reforma al folklore de su país. El estilo de la canción argentina se abre a este duo cuyas canciones evocan a emociones universales con un respeto máximo a los poetas de este estilo.Estos dos hermanos argentinos hablaron por los codos en el programa “Coffee & Cigarettes” y dijeron cosas realmente interesantes tanto a nivel musical como humano.
Así fue como comenzó todo:Hola, somos Popen y Nacho (o Nacho y Popen, según el orden que prefieran). Nacho lleva unos tres meses en Valencia y Popen unos seis años. Tenemos este proyecto musical con formato de dúo, en el cuál trabajamos canciones propias y folklore argentino.
¿De dónde viene vuestra inquietud musical?Por la música que nos ponían nuestro viejos en casa, los Beatles, música brasileña… música de todas partes del mundo, de las que nos nutríamos. El hecho de ser hermanos y vivir juntos ha provocado que nos juntemos a tocar con anterioridad y hasta hoy. Popen ya cantaba de muy pequeña en la casa. Además de tener un piano, una guitarra al alcance de la mano…, tuvimos suerte de que en casa hubiera siempre música presente, ya fuera para gritarla, para escucharla… y además con mucha libertad. Siempre hubo la opción de estudiar música pero no nos obligó nadie a hacerlo, cada uno hizo lo que quiso en ese aspecto.
¿Y con qué estilos os identificáis ahora?Nacho: Hacemos canciones influenciadas por infinidad de estilos, pero sobre todo por el rock y el folklore, ambos argentinos. Personalmente, la búsqueda que existe en mis canciones tiene mucho que ver con lograr un nuevo concepto de canción argentina. Lo qué se logró en Brasil con la bossanova, qué fue la mezcla de la música tradicional de allá con la samba y la influencia del jazz… Bueno, en Argentina desde hace unos 10 años, creo que está surgiendo la necesidad de definir una canción argentina: tenemos el tango, el folklore… pero aún así creo que no existe un estilo que defina fuertemente una música argentina. Por suerte tenemos mucha variedad, pero se está buscando un tipo de canción que respete tanto lo que se está diciendo (la poesía) como lo que se está tocando a un nivel musical.
¿Qué aportaciones ofrecéis al folklore argentino aparte de la introducción de nuevos estilos?
Es inevitable que tomáramos mucho del folklore. Pero creo que de alguna manera estamos “devolviendo” también. Como somos de otra época y han surgido nuevas músicas, estamos agregando todo lo que hemos escuchado. Desde las vivencias que tenemos varían las letras. Somos de Buenos Aires, pero lo que tocamos tiene más que ver con el norte de Argentina. Por ello aportamos una visión desde la vida en una ciudad mucho más grande que los pueblitos de allá. También rompemos un poco el folklore tradicional, en el aspecto de que en Argentina el folklore va muy
ligado a las danzas, y no es nuestro caso. No respetamos las estructuras de un
modo seco y constante, sino que hay mucha libertad compositiva en nuestras canciones.
(Me cuentan que de alguna manera sí viven de la música. Nacho da clases de guitarra, mientras que Popen canta en una orquesta.)Nacho: Mientras uno haga lo que le guste y le dé para un techo y demás… ¡viene bárbaro! Después la carrera viene haciéndose sola, mientras uno insista sobre eso.
Popen: También es cierto que hay que dedicarle un tiempo… Un tiempo que hay que tener. No puedes dedicar horas a nada más.
Nacho: Sí, es una apuesta y… no pienso cambiar de camino: ¡o la música u otro planeta!
¿Cuánto conciertos lleváis juntos?Popen: Pues uno y medio. Al principio yo tocaba con un chico argentino que está acá, Rafa. Hacíamos folklore y tocábamos algunas canciones que ya hacía con Nacho. Y bueno, como Nacho llegaba justo el día del concierto, preparamos algunas canciones a distancia con él. Conocimos a gente por medio de amigos y comenzamos a tocar, y ahora ya hay fechas fijas.
Nacho: En Argentina yo tocaba con una chica también, y bueno, teníamos mucho movimiento allá, porque en estos últimos 3 o 4 años se ha revalorizado el folklore y las nuevas propuestas, y eso nos daba un espacio.
¿Cómo habéis visto la acogida de la gente al folklore argentino en Valencia?Pues muy buena. Creo que se siente alguna relación profunda entre este estilo y la canción antigua española. Además, antes de tocar, explicamos las historias de las canciones para aclarar significados de palabras que acá no se usan. Por ejemplo, está la samba de Juan Panadero, que tocamos y contamos… Así, la gente tiene otra manera de percibir la canción y realmente les gusta. Es lo que tiene el género canción, ¿no? Más allá de los idiomas, creo que es un género tan fuerte y tan rico que es infalible. Pienso que, aunque la gente no haya estado nunca en Argentina, nos llega a entender, porque realmente hablamos de sensaciones que son universales.
También proponemos un viaje al público por el paisaje y los poetas de nuestro país. En nuestros conciertos, además de tocar mis canciones, también tocamos tradicional y nombramos a los poetas argentinos que escribieron los temas. Es inevitable defender a los poetas desde nuestra condición de defensores de la canción. De hecho, al presentar las canciones de este
modo, generamos curiosidad en algunas personas que después, al llegar a casa, investigan. Y eso es muy lindo.
(Nacho y Popen me comentan la importancia que tienen para ellos las reuniones entre colegas y músicos, donde tocan de un modo improvisado y lo pasan bien bajo cualquier pretexto. Me dicen que en España no se ve tanto esto como en su tierra natal, donde con la excusa de “tomarse el mate” o “del asado” se juntan para tocar y hacerse compañía. De repente la conversación se torna reivindicativa:Voy a actuar como vocero de unos amigos de acá de España que dicen que no hay espacios para tocar, para mostrarse. Nadie facilita las cosas, e incluso hay que pagar para tocar, gracias a los “francotiradores” de la cultura. Hace falta más unión entre músicos. Se necesitan más espacios como vuestra radio, vuestra web: un lugar que nuclée músicos, que juntos sean un poquito más fuertes y que juntos puedan reclamar algo. Es muy importante la fuerza que puede tener la unión. Hay que juntarse.
¿Tenéis algún proyecto próximo para grabar vuestras canciones?Nacho: Sí, sí, de hecho para eso crucé el océano. Estamos terminando ahora de armar el repertorio. En total serán 12 o 13 canciones, con una distribución muy curiosa en el disco. Habrá más instrumentos e invitados. Eso también ralentiza un poco esto. Son muchos amigos los que están invitados. La verdad es que se están portando muy bien con nosotros. Trabajamos también con una canción que tendrá acompañamiento de orquesta, además de muchas sorpresas más que ya escucharán.
(Me dicen que tienen un invitado de lujo en los escenarios: Charly. Casualmente es amigo mío y comentamos lo grande que es este bajista valenciano a todos los niveles, tanto musical como personal. (Un saludo para Charly.))¿Pensáis autoproducir el disco?Pues no sabemos qué va a pasar, pero sí que es fácil que no haya muchas manos metidas en la producción del disco aparte de Nacho y Popen. Eso, de antemano, cierra un poco las puertas a los productores, que en muchos casos intentan decidir por los músicos.
(Popen me habla de cuánto deseaba volver a Argentina para trabajar con su hermano. Me dice también que aparte de Valencia estuvo viviendo una temporada en Barcelona, donde estudió canto. Oyendo cada una de sus palabras me trasmite la pena del inmigrante que desea volver con los suyos pero antepone un sueño. Duro para cualquiera.)Ahora que estamos de nuevo juntos, pensamos en viajar por toda Europa. Sabemos que hay muchos músicos argentinos de folklore o haciendo canción repartidos por todo este continente y queremos aprovecharlo para conocer más gentes y lugares con la música.
Hay mucho apoyo entre la inmigración argentina, que se mantiene muy unida en todo momento. No hay que olvidar que todos somos hijos, nietos o lo que sea de inmigrantes europeos, y por ello es una comunidad muy viajera. Existe la tentación de conocer el lugar donde habitaban tus antepasados.
Nacho: Cuando venía para acá se me abrían muchas dudas, pero no obstante sabía que venía a un lugar donde la gente hablaba el mismo idioma que yo, eran más o menos de mi mismo color de piel, no tenían una cultura tan diferente a la mía, y resultaba extraño.